¿Qué son los fideicomisos financieros y cómo se invierte en ellos desde Argentina?
Cuando comprás un bono, le prestás plata a quien lo emitió, ya sea el Tesoro, una provincia o una empresa. Con un fideicomiso financiero, la lógica es otra. Lo que comprás son títulos emitidos por un patrimonio separado, que se respalda en créditos, cuotas u otros flujos de cobro que ya existen.
Puede parecer un tecnicismo, pero esa diferencia explica gran parte de cómo funciona el instrumento, es decir, de dónde salen los fondos con los que vas a cobrar, qué pasa si algo sale mal y por qué dos títulos del mismo fideicomiso pueden tener riesgos muy distintos.
Los fideicomisos financieros forman parte de la oferta del mercado de capitales argentino, y algunas emisiones incluso ganan visibilidad fuera del ámbito financiero. Si querés entender qué estás mirando antes de comenzar a invertir, te invitamos a seguir leyendo este artículo.
Qué es un fideicomiso financiero
Un fideicomiso es un contrato por el cual una parte, el fiduciante, transfiere determinados bienes a otra, el fiduciario, para que los administre con un fin específico y en beneficio de terceros.
El fideicomiso financiero es una versión particular de ese esquema: el fiduciario es una entidad financiera o una sociedad autorizada por la Comisión Nacional de Valores, y los beneficiarios son los inversores que compran los títulos que el fideicomiso emite.
El marco legal está en el Código Civil y Comercial de la Nación, que regula el fideicomiso en general en los artículos 1666 a 1707 y el fideicomiso financiero en particular en los artículos 1690 a 1692. Cuando los títulos se ofrecen al público, además, interviene la CNV con sus propias normas.
La idea central es la de patrimonio separado. Los bienes transferidos al fideicomiso dejan de pertenecer al fiduciante y tampoco pasan a integrar el patrimonio propio del fiduciario: forman un patrimonio distinto, afectado a un fin específico y que, en principio, queda al margen de las deudas de uno y de otro.
Esa separación patrimonial es una de las características centrales de este tipo de instrumento.
Quiénes participan
Para seguir el resto del artículo conviene tener claros los cuatro roles principales.
Fiduciante: quien transfiere los bienes al fideicomiso. En los fideicomisos de consumo suele ser una cadena comercial, una financiera o una empresa de tarjetas que cede las cuotas que le deben sus clientes.
Fiduciario: quien recibe los bienes y los administra según el contrato. Debe ser una entidad financiera o una sociedad inscripta en el registro de fiduciarios financieros de la CNV.
Beneficiarios: los inversores que compran los títulos emitidos por el fideicomiso y cobran con los flujos que generan los activos cedidos.
Fideicomisario: quien recibe lo que quede al terminar el fideicomiso, una vez pagados los títulos. Muchas veces coincide con el fiduciante.
Cómo funciona, paso a paso
Uno de los casos más habituales en Argentina es el de los fideicomisos de consumo.
Imaginá una cadena de electrodomésticos que vende en cuotas. Tiene miles de clientes que le deben plata y la van pagando mes a mes, pero la empresa necesita ese dinero hoy para reponer stock o financiar su actividad.
Entonces cede esas cuotas a un fideicomiso. El fideicomiso, administrado por el fiduciario, emite títulos que se colocan entre inversores. Con el dinero obtenido en esa colocación se le paga a la empresa, que recupera liquidez.
A partir de ahí, cada vez que un cliente paga su cuota, el dinero entra al fideicomiso y se utiliza para pagarles a los inversores según las condiciones y el orden previstos en el contrato.
Para vos, como inversor, el flujo puede resumirse así: comprás un título y recibís pagos de intereses y capital en las fechas establecidas. El origen de esos fondos son los créditos o cuotas cedidos al fideicomiso.
El riesgo depende principalmente de la calidad de esos activos y de cuántos de los deudores pagan en tiempo y forma, aunque también influyen la estructura del fideicomiso, la administración de los créditos y las características particulares de cada emisión.
Qué títulos emite un fideicomiso financiero
Un mismo fideicomiso puede emitir distintas clases de títulos, con diferente prioridad de cobro y distintos niveles de riesgo.
Valores de deuda fiduciaria (VDF): son títulos de deuda con un flujo de pagos previsto. Pueden dividirse en distintas clases, por ejemplo A, B o C, con diferente prioridad. La clase A suele cobrar antes que la B, y así sucesivamente. En términos generales, una menor prioridad implica una mayor exposición al riesgo.
Certificados de participación (CP): no representan deuda sino una participación en el patrimonio del fideicomiso. Cobran con lo que queda después de pagar los VDF y, por lo tanto, suelen estar más expuestos a posibles pérdidas. También pueden beneficiarse del excedente si el desempeño de los activos resulta mejor de lo esperado.
Esta estructura en capas se conoce como subordinación.
Gracias a ella, las clases inferiores pueden funcionar como un colchón frente a posibles pérdidas. Si parte de los créditos deja de cobrarse, esos tramos absorben primero el impacto antes de que llegue a las clases con mayor prioridad.
Por eso, dos títulos emitidos por el mismo fideicomiso pueden tener perfiles de riesgo muy diferentes.
En qué se diferencia de otros instrumentos
Frente a una obligación negociable: invertir en obligaciones negociables implica comprar deuda directa de una empresa, cuya capacidad de pago depende principalmente de la situación financiera del emisor. En el fideicomiso, en cambio, existe un patrimonio separado y el análisis se concentra especialmente en la calidad de los activos cedidos y en la estructura de la emisión.
Frente a un fondo común de inversión: invertir en fondos comunes de inversión implica entrar en un vehículo que reúne el dinero de distintos inversores para invertirlo en una cartera de activos de acuerdo con una estrategia determinada. El fideicomiso financiero, en cambio, se estructura alrededor de determinados activos o flujos y tiene condiciones de pago definidas desde la emisión.
Frente a un bono soberano: invertir en bonos soberanos implica depender de la capacidad de pago de un Estado. Un fideicomiso de consumo puede depender de los pagos de cientos o miles de deudores, por lo que el riesgo está más atomizado, aunque también puede verse afectado por el contexto económico.
Fideicomiso financiero y fideicomiso inmobiliario no son lo mismo
Buena parte de quienes buscan "fideicomiso" en Google tienen en mente un edificio.
El fideicomiso inmobiliario usa la misma figura jurídica, pero por lo general sirve para desarrollar un proyecto, construir un inmueble o administrar los aportes de una operación inmobiliaria.
El financiero va por otro lado. Busca transformar determinados activos o flujos de fondos en valores negociables, que se ofrecen a inversores dentro del mercado de capitales. Es decir, misma figura legal, funciones distintas.
Riesgos de invertir en un fideicomiso financiero
Como cualquier inversión, los fideicomisos financieros tienen riesgos que conviene entender antes de operar.
El primero es el riesgo de los activos subyacentes. Si los créditos cedidos dejan de pagarse en una proporción mayor a la prevista, los flujos del fideicomiso pueden reducirse y los títulos de menor prioridad suelen ser los primeros en absorber ese impacto.
El segundo es el riesgo de estructura. Dos inversores pueden tener títulos del mismo fideicomiso y obtener resultados muy distintos según la clase que compraron. Antes de invertir, conviene saber en qué tramo estás entrando, cuál es su prioridad de cobro y qué nivel de subordinación existe por debajo.
El tercero es la liquidez. Muchos fideicomisos financieros se negocian poco en el mercado secundario. Por eso, salir antes del vencimiento puede implicar aceptar un precio menos conveniente o, en determinados momentos, no encontrar comprador.
El cuarto es el riesgo de administración. El fiduciario y el administrador de los créditos cumplen tareas concretas, como gestionar los cobros, administrar la mora, realizar recuperos y distribuir los fondos. Su desempeño puede influir en el funcionamiento de la estructura.
Por último, muchas emisiones cuentan con una calificación de riesgo para cada clase. Esa calificación representa una opinión sobre la capacidad esperada de pago, pero no constituye una garantía de que el inversor vaya a cobrar.
Cómo se invierte desde Argentina
Los fideicomisos financieros con oferta pública pueden colocarse inicialmente mediante licitaciones o colocaciones en el mercado primario y, posteriormente, negociarse en el mercado secundario.
En ambos casos, el acceso se realiza a través de una ALyC, utilizando una cuenta comitente.
Cada emisión cuenta con un prospecto, suplemento u otra documentación donde se detallan, entre otras cuestiones:
los activos cedidos;
las clases de títulos;
la prioridad de cobro;
los plazos;
las tasas o mecanismos de rendimiento;
las garantías o mecanismos de mejora crediticia, si existen;
y las calificaciones de riesgo.
Revisar esa documentación antes de operar es fundamental para entender en qué tramo estás entrando y qué riesgos estás asumiendo.
Un ejemplo de fideicomiso con repercusión pública fue el que River Plate lanzó en el mercado de capitales, una muestra de que este instrumento no se limita a los créditos de consumo.
Preguntas frecuentes sobre fideicomisos financieros
¿Quién garantiza el pago de un fideicomiso financiero?
No necesariamente existe una garantía externa.
En general, el pago de los títulos depende de los flujos generados por los activos cedidos al fideicomiso y de los mecanismos de protección previstos en cada emisión.
Algunos fideicomisos pueden contar con garantías, fondos de reserva, subordinación u otros mecanismos destinados a mejorar la capacidad de pago. Por eso, es importante revisar las condiciones específicas de cada operación.
El fiduciario administra el patrimonio fideicomitido, pero no garantiza por sí mismo el resultado de la inversión con su patrimonio.
¿Qué pasa si el fiduciante quiebra?
En principio, los bienes que fueron correctamente cedidos al fideicomiso forman parte de un patrimonio separado y no integran el patrimonio del fiduciante.
Esa separación patrimonial es justamente una de las principales características de la figura.
Sin embargo, la operatoria puede verse afectada si el fiduciante también cumplía funciones relacionadas con la administración o el cobro de los créditos. Por eso, los contratos suelen contemplar mecanismos para reemplazar al administrador en determinadas situaciones.
¿Se pueden vender antes del vencimiento?
Sí, siempre que los títulos tengan negociación en el mercado secundario y exista una contraparte dispuesta a comprarlos.
En la práctica, la liquidez puede variar mucho entre emisiones, por lo que no siempre es posible salir rápidamente o hacerlo al precio que esperabas.
¿En qué moneda están?
Muchos fideicomisos financieros vinculados al consumo en Argentina están denominados en pesos.
También pueden existir emisiones en dólares o con mecanismos de ajuste vinculados a distintos índices o variables. Las condiciones se detallan en la documentación de cada fideicomiso.
¿Son aptos para cualquier perfil?
Depende de la clase de título y de las características de cada emisión.
Un tramo senior puede tener un riesgo considerablemente menor que un certificado de participación, pero eso no significa que todos los VDF sean automáticamente adecuados para un perfil conservador.
Conviene evaluar la calificación, el plazo, la subordinación, la liquidez, los activos subyacentes y las demás características de la emisión en función de tu perfil de inversor.
Conclusión
Un fideicomiso financiero permite convertir créditos, derechos de cobro u otros flujos futuros en títulos que pueden comprar los inversores.
Su rasgo central es el patrimonio separado, y una misma emisión puede traer distintas clases de títulos, cada una con su propia prioridad de cobro y su nivel de riesgo.
Ahí está justamente la complejidad. Para evaluar bien una inversión no alcanza con saber cómo se llama el fideicomiso. Hay que entender qué activos lo respaldan, qué clase de título estás comprando, qué prioridad de cobro tiene y qué riesgos prevé la estructura.
Si querés operar fideicomisos financieros u otros instrumentos de renta fija, en la plataforma de inversiones online de Alfy podés hacerlo con el acompañamiento de asesores registrados ante la CNV.
Nota: este artículo tiene fines informativos y no constituye una recomendación de inversión. Las condiciones y riesgos de cada fideicomiso surgen de su documentación y pueden variar entre emisiones. Revisá la información vigente antes de operar.
¿Querés empezar a invertir? Abrí tu cuenta 100% online, sólo con tu DNI.
Abrí tu cuentaSeguí leyendo
-
General
-
General
-
General