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Precio del dólar, oro, bonos y acciones: qué cambia tras incremento en la tasas de la Fed

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La primera subida de tasas de la Reserva Federal desde 2023 reordenó el mapa para los inversionistas: el dólar recuperó fuerza, el oro quedó bajo presión y las acciones enfrentan un costo de capital mayor. La cuestión ahora pasa por identificar qué activos pueden resistir si las tasas permanecen altas.

La Fed elevó por unanimidad su tasa en 25 puntos básicos, hasta un rango de 3,75%-4,00%. Las nuevas proyecciones apuntaron además a otro incremento este año, mientras las previsiones de inflación subieron y las de crecimiento mostraron una economía que todavía mantiene fortaleza.

La reacción inicial favoreció al dólar. El DXY avanzó alrededor de 0,6% tras la decisión, mientras las tasas swap del dólar a dos años subieron entre 10 y 12 puntos básicos. En acciones, en cambio, la caída inicial perdió fuerza y los futuros recuperan hoy terreno hacia los niveles previos a la reunión.

Para Charu Chanana, estratega jefe de inversiones de Saxo Bank, la nueva combinación obliga a mirar más allá del movimiento de la Fed. “Un entorno de tasas más altas cambia varias compensaciones de la cartera”, sostuvo la estratega, una lectura que abre diferencias entre efectivo, bonos, oro y distintos segmentos de la bolsa.

¿Por qué el precio del dólar sube mientras el oro cae?

Francesco Pesole, analista de ING, considera que el dólar quedó en una posición más sólida tras la Fed. El respaldo proviene de la posibilidad de nuevas alzas, la disciplina monetaria y los precios del petróleo, mientras el mercado asigna 13 puntos básicos de endurecimiento adicional para octubre y 32 para diciembre.

“Mientras el petróleo se mantenga respaldado, es difícil argumentar contra el impulso alcista del dólar”, sostuvo Pesole. Su escenario base contempla primero una estabilización alrededor de los rangos actuales y luego un dólar más débil hacia finales de año, pero esa trayectoria depende en gran medida de una desescalada en el Golfo.

Matt Simpson, analista de mercados de Forex.com, introduce un matiz. Aunque reconoce que el impulso favorece a los alcistas y que el DXY alcanzó máximos de varias semanas, considera que el repunte desde el mínimo de enero sigue siendo correctivo y sospecha que el máximo del dólar de este año ya ocurrió.

La historia tampoco ofrece una dirección única a largo plazo. Un análisis previo a la reunión elaborado por David Groman, analista de Citi, encontró que “en promedio, el dólar estuvo relativamente estable un año después de la primera subida de la Fed, aunque con una amplia gama de resultados”.

Para el oro, la combinación resulta más adversa. Julian Pineda, analista de mercados de Forex.com, destacó que el metal acumula tres sesiones consecutivas de pérdidas y una caída cercana al 2,3%, mientras los rendimientos del Tesoro a 10 años se mantienen por encima del 5%.

El problema es el rendimiento relativo. El oro no paga intereses, mientras los bonos ofrecen mayores retornos nominales conforme suben las tasas. Pineda considera que “mientras los rendimientos de los bonos se mantengan elevados, el capital puede continuar fluyendo hacia los mercados de renta fija, reduciendo el atractivo del oro”.

Chanana coincide en los obstáculos inmediatos, aunque incorpora fuerzas de mayor plazo. “Un dólar más fuerte y rendimientos reales más altos son obstáculos a corto plazo, mientras la incertidumbre geopolítica, las preocupaciones fiscales y la demanda de los bancos centrales proporcionan apoyo a más largo plazo”, afirmó.

¿Las tasas altas de la Fed son malas para las acciones?

La historia recopilada por UBS cuestiona que una primera subida de tasas sea suficiente para abandonar la renta variable. En 16 ciclos identificados desde 1954, el S&P 500 registró una ganancia promedio de 10,8% durante los 12 meses posteriores al primer incremento de la Fed.

En esos episodios, según UBS, el mercado estadounidense nunca entró en un mercado bajista durante los 12 meses posteriores al inicio del ciclo. La excepción más débil fue 2022: el S&P 500 perdió 9%, mientras el índice ISM Manufacturing New Orders cayó desde 60 hasta 46.

El crecimiento económico, por tanto, ocupa un lugar central en el análisis de UBS. “Las acciones generalmente se comportan bien cuando el crecimiento se mantiene saludable, incluso cuando la Reserva Federal está endureciendo la política”, sostuvo la firma en su informe previo a la decisión.

Citi encontró un patrón parecido para las acciones globales desde la década de 1970. Los mercados suelen tambalearse durante los tres primeros meses, pero han avanzado en la mayoría de los casos al cabo de 12 meses, con una subida promedio cercana al 7%.

La composición también importa. El estudio histórico de Citi muestra que Value, acciones con valoraciones más bajas frente a sus fundamentales, suele superar a Growth, empresas valoradas por sus mayores expectativas de crecimiento, después de la primera subida.

Energía, consumo básico y tecnología han tendido a destacar, mientras bienes raíces, utilities y salud han quedado rezagados. Europa y Japón también han superado históricamente a Estados Unidos.

Mark Haefele, director de inversiones de UBS Global Wealth Management, mantiene una visión favorable sobre la renta variable pese a la volatilidad de corto plazo. “Recomendamos una exposición diversificada a acciones, mientras evitamos una concentración excesiva en áreas particularmente sensibles a las tasas de interés o que dependen de un único motor de retorno”, afirmó.

¿Qué pasará con lo bonos y la tecnología tras decisión de la Fed?

Los bonos recuperan relevancia, porque ahora compiten con las acciones y el oro ofreciendo mayores rendimientos. Chanana considera que “los rendimientos más altos aumentan la contribución potencial de los bonos y el efectivo a los ingresos de la cartera”, aunque advierte que persisten los riesgos de inflación y duración.

En renta variable, Chanana pone el foco en la capacidad de generar caja. Las empresas con fuerte flujo de caja libre y deuda manejable pueden estar mejor posicionadas que aquellas que necesitan acudir repetidamente a financiación externa, una diferencia que gana peso conforme aumenta el costo del dinero.

Eso alcanza directamente a la inteligencia artificial. La demanda de infraestructura sigue respaldada por inversiones en semiconductores, redes, energía y centros de datos, pero un Tesoro a 10 años alrededor del 5% eleva el umbral para las valoraciones y aumenta el escrutinio sobre el retorno de esas inversiones.

Fawad Razaqzada, analista de mercados de Forex.com, resume el contrapeso que mantiene a las bolsas resistentes pese a las tasas. “Mientras las ganancias estén creciendo, esa parece ser la consideración más importante para los inversionistas en acciones”.

El rumbo dependerá ahora de cuánto más endurezca la Fed y de cómo respondan inflación, petróleo, crecimiento y utilidades. UBS contempla otra subida en diciembre, mientras Citi espera pausas en octubre y diciembre. Esa divergencia deja las próximas cifras de inflación y actividad como referencias para recalibrar las posiciones entre dólar, bonos, oro y acciones.

Fuente: Bloomberg Línea.

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