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Las Bolsas de EE UU y Europa viven un ‘rally’ inesperado mientras el dólar se deprecia tras la contundente victoria demócrata

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Los mercados prefieren las certezas, sean del color político que sean, frente a la incertidumbre. El vuelco político en Estados Unidos, con la sólida victoria demócrata tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, ha provocado este miércoles un inesperado giro en Wall Street. Las caídas en los mercados de futuros rondaban el 2% durante la madrugada europea, cuando las primeras cifras del recuento reflejaban ya la oleada demócrata. Pero a medida que se despejaba la incertidumbre electoral y Trump aceptaba la derrota, las tornas cambiaron en los parqués de todo el mundo.

Las Bolsas europeas se han sumado al rebote y repuntan cerca de un 1,5%, porcentaje que asciende al 3,4% en el caso del mercado español que, impulsado por las renovables y la banca, marca la mayor subida en siete meses. El nerviosismo inicial de los inversores ante los primeros indicios de la llamada ola azul dio paso al alivio: no hay fisuras y el partido demócrata ha ganado con contundencia las elecciones. Las cámaras legislativas pueden ejercer ahora de contrapeso a un Donald Trump cuyas decisiones en comercio, política exterior y relación con la Reserva Federal han sido una fuente recurrente de volatilidad para los mercados. Los inversores confían en que el nuevo equilibrio de poder limite el margen para adoptar medidas controvertidas y contribuya a contener el déficit y el endeudamiento públicos.

Estos factores han pesado más que un posible endurecimiento regulatorio de los centros de datos que podría lastrar la inversión en inteligencia artificial, precisamente el elemento que ha permitido a las Bolsas seguir subiendo a pesar de tantos frentes abiertos. Los bonos del Tesoro registran ligeras ganancias (descensos en el tipo de interés) mientras tanto, el dólar cede terreno frente a las principales divisas, señal de un mayor apetito por el riesgo en el mercado.

Los demócratas han recuperado el control del Congreso tras imponerse incluso en feudos republicanos como Texas, donde Gina Hinojosa se convierte en la primera gobernadora hispana. El resultado supone un severo revés para Trump. El aumento del coste de la vida, la persistencia de la inflación y el impacto económico de la guerra con Irán han erosionado una de las principales promesas de su segundo mandato: aliviar el bolsillo de los estadounidenses.

“La ola demócrata era esperada, pero no su magnitud”, señala Nabil Milali, gestor de multiactivos en Edmond de Rothschild AM. Aunque el mapa político ha cambiado de forma significativa, el consenso del mercado considera poco probable que varíe sustancialmente el rumbo económico durante los próximos dos años. Como recuerda Gil Fortgang, analista de T. Rowe Price IM, muchas de las prioridades de Trump en comercio, geopolítica y desregulación se han impulsado mediante acciones ejecutivas. “Esperamos que esta tendencia continúe”, afirma.

El mayor apetito de los inversores se refleja en todos los activos. Los activos considerados refugio, como el yen o el franco suizo, las caídas del dólar son mayores. Al mismo tiempo, la rentabilidad del bono estadounidense a 10 años, que se mueve de forma inversa a su precio, retrocede levemente hasta el 4,926%. Los analistas de Ebury creen que la victoria demócrata reduce las probabilidades de nuevas rebajas fiscales y limita el margen para ampliar el déficit, aunque Matthew Ryan, director global de estrategia de mercados de la firma, considera que la trayectoria del dólar seguirá dependiendo sobre todo de la Reserva Federal, la inflación y la fortaleza de la economía estadounidense.

La expectativa de unos mayores contrapesos institucionales y de un menor margen para las políticas más disruptivas de la Casa Blanca se traduce en ganancias superiores al 2% para el Dow Jones y el Nasdaq mientras el S&P 500 se anota un 1,7%, lejos de los recortes que llegaron a registrar los mercados estadounidenses durante la madrugada.

Las Bolsas europeas reciben con optimismo el resultado electoral, aunque ninguna con tanta intensidad como la española. Mientras el Dax alemán y el Cac francés avanzan un 1,5%, el Ibex 35 se anota un 3% impulsado por la banca y las energéticas. Se trata de la mejor sesión para la Bolsa española desde el pasado 8 de abril, cuando Trump anunció el primer alto el fuego entre Estados Unidos e Irán. Solo ACS, Repsol, Indra y Grifols escapan a la corriente compradora, afectada en su mayoría por las expectativas de una mayor regulación sobre los centros de datos y la caída de los precios del crudo. “La victoria demócrata aumenta los riesgos regulatorios para la IA, pero también favorece a algunos sectores europeos, especialmente la banca y las renovables”, señalan los analistas de MacroYield.

Superada la reacción inicial de los mercados, las dudas se centran ahora en las implicaciones de medio plazo del resultado electoral. Milali recuerda que el año posterior a unas elecciones de mitad de mandato con el poder repartido entre ambos partidos ha sido históricamente uno de los periodos más favorables para la renta variable. “Esta estacionalidad positiva, combinada con un crecimiento económico mundial que sigue siendo sólido y unos beneficios empresariales robustos, nos lleva a mantener una visión constructiva sobre la Bolsa”, remarca.

Matices a la IA

Si bien el resultado electoral podría modificar poco la agenda económica de la Casa Blanca, los inversores creen que la tecnología, uno de los grandes motores de Wall Street en los últimos años, podría enfrentarse a un entorno regulatorio menos favorable. Lizzy Galbraith, economista política de Aberdeen, considera probable que los demócratas impulsen iniciativas para reforzar la supervisión federal de la inteligencia artificial y la expansión de los centros de datos. No obstante, su capacidad para llevarlas adelante será limitada, ya que cualquier cambio legislativo requerirá apoyos bipartidistas en el Senado y deberá sortear el poder de veto presidencial.

Pese a estas cautelas, el mercado descarta por ahora un frenazo brusco del ciclo de inversión en inteligencia artificial. Aunque las grandes tecnológicas llegaron a caer con fuerza durante la madrugada, los inversores han vuelto a tomar posiciones en el sector. Las mayores subidas se concentran en compañías con negocios más diversificados, como Amazon y Microsoft, que avanzan un 7% y un 5,6%, respectivamente. La reacción es más cauta entre las empresas cuyo crecimiento depende de forma más directa de la expansión de la IA y de los centros de datos. SpaceX, la firma de Elon Musk, retrocede un 3,8%, mientras que CoreWeave, sometida en las últimas semanas al escrutinio de los inversores por su elevado endeudamiento, cae un 3,4%. Nvidia, cuya trayectoria está estrechamente ligada al despliegue de nueva capacidad informática para la IA, cede un 1%. “Es posible que los cambios más significativos se produzcan en el marco regulatorio de los centros de datos, incluida la eliminación de incentivos fiscales y una legislación urbanística menos flexible”, destaca Galbraith.

La deuda estadounidense figura entre los principales beneficiados por el nuevo equilibrio de poder en Washington. El consenso de los analistas ve en el resultado electoral un alivio para un mercado que ha estado bajo presión durante meses por la persistencia de la inflación, las expectativas de tipos elevados, el deterioro de las cuentas públicas y las dudas sobre la independencia de la Reserva Federal. Para Dario Messi, responsable de renta fija de Julius Baer, el nuevo equilibrio de poder reduce el riesgo de nuevos estímulos fiscales sin financiación y refuerza los contrapesos institucionales sobre futuros nombramientos en la Fed, un factor que podría contribuir a apuntalar la credibilidad del banco central tras años de tensiones con la Casa Blanca. “Este resultado no resuelve los desafíos fiscales de Estados Unidos, pero sí reduce el riesgo de un nuevo deterioro del déficit durante los próximos dos años. Ahora es más probable que las negociaciones sobre el límite de deuda en 2027 sean más tensas”, destaca.

El vuelco electoral reabre además las incógnitas sobre la evolución de la guerra con Irán, uno de los principales factores que han condicionado a los mercados en los últimos meses. El brent, que esta semana ha profundizado su corrección ante las expectativas de una vía negociada al conflicto con Irán, cae un 3% y regresa a los 100 dólares. Para algunos analistas, la derrota sufrida por Trump podría reducir los incentivos de la Casa Blanca para intensificar la escalada militar. “Una mayoría demócrata en el Senado supondrá mayores restricciones a los poderes bélicos de la Administración y podría limitar su margen de actuación. No obstante, el nuevo Congreso no tomará posesión hasta enero, por lo que la posibilidad de nuevos ataques contra Irán sigue siendo una incógnita”, apuntan los analistas de Generali Investment. De momento, Trump asegura que no tiene planes inmediatos para nuevos ataques. Pero los mercados ya saben que sus mensajes pueden cambiar tan rápido como las expectativas de los inversores.

Fuente: CincoDías.

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