Fitch mejora calificación argentina y Milei se acerca a la mejor marca de Macri

La agencia elevó la nota desde CCC+ y destacó reformas estructurales, acumulación de reservas y ancla fiscal. La calificación se ubica a un escalón de la mejor marca del macrismo en 2017.

 
Buenos Aires — Fitch Ratings mejoró este martes la calificación crediticia de Argentina de CCC+ a B- con perspectiva estable, citando mejoras estructurales en lo fiscal y en la balanza externa, además de avances en reformas económicas y mejores perspectivas de acumulación de reservas.

La decisión ubica al país a un solo escalón de la calificación B que alcanzó en 2016 durante la gestión de Mauricio Macri, antes de la crisis cambiaria que derivó en el default de 2020.

La calificación, débil aún frente al BBB- de México y el BB de Brasil, responde a un stock de reservas internacionales débil ante potenciales shocks de confianza, una inflación todavía elevada y un historial de inestabilidad macroeconómica, explicó Fitch.

El informe destaca que el presidente Javier Milei salió fortalecido de las elecciones legislativas de octubre de 2025 con mayor mandato popular y base legislativa para impulsar su agenda de reformas.

En la visión de la calificadora, la administración Milei logró victorias legislativas clave incluyendo la reforma laboral, cambios en la Ley de Glaciares que flexibilizan restricciones ambientales en minería, y un presupuesto 2026 que preserva el ancla fiscal. Por otro lado, el impulso desregulatorio y los esfuerzos para atraer inversión privada en energía y minería también figuran como prioridades centrales de política.

La posición externa mejoró estructuralmente con Argentina consolidada como exportador neto de energía, mientras el déficit de cuenta corriente se reduciría marginalmente a 1% del PIB este año. El superávit comercial del primer trimestre alcanzó un récord de US$5.500 millones, desde US$1.100 millones un año atrás.

De acuerdo a Fitch, un robusto pipeline de proyectos energéticos y mineros anclados en el régimen RIGI debería sostener flujos de inversión extranjera directa a mediano plazo, mientras la emisión de deuda corporativa y provincial ha apuntalado ingresos de portafolio. El gobierno priorizó la acumulación de reservas en un giro de política post-electoral, apuntando a comprar entre US$10.000 millones y US$17.000 millones en divisas este año.

Las compras totalizaron US$7.100 millones hasta abril, y el ritmo debería fortalecerse en los próximos meses con el avance de la cosecha de soja. Fitch proyecta que las reservas brutas subirán a US$52.700 millones para fin de año, con reservas netas internacionales creciendo US$8.000 millones en línea con la nueva meta del acuerdo con el FMI.

Fuente: Bloomberg Línea

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