Los bonos de EE.UU. superan el 5% tras el nombramiento de Kevin Warsh

Los costes de endeudamiento a largo plazo de Estados Unidos han subido a niveles no vistos desde antes de la crisis financiera global después de que el Tesoro subastara el miércoles 25.000 millones de dólares (21.300 millones de euros) en bonos a 30 años con una elevada rentabilidad del 5,058%, según los propios datos del departamento.

La operación se produjo apenas unas horas después de que el Senado de Estados Unidos votara a favor de confirmar al exgobernador de la Reserva Federal Kevin Warsh como próximo presidente de la institución, en sustitución de Jerome Powell.

El resultado de la subasta complicó de inmediato el entorno con el que se encontrará Warsh a su llegada al banco central y subrayó la presión a la que se enfrentan los responsables de política monetaria en un contexto de repunte de la inflación.

En el momento de redactar esta información, este jueves, los bonos estadounidenses a 30 años se negociaban en el 5,02% y las obligaciones a 10 años ofrecían una rentabilidad del 4,44%.

Los últimos datos de inflación de Estados Unidos, publicados a comienzos de esta semana, mostraron que los precios al consumo aumentaron un 3,8% interanual en abril de 2025, mientras las diez semanas de guerra en Irán encarecían la energía y alejaban la inflación del objetivo del 2% de la Reserva Federal.

Las cifras de precios a la producción también apuntaron a presiones de costes subyacentes persistentes en toda la economía, lo que refuerza las expectativas de que al banco central le cueste relajar con rapidez la política monetaria.

El aumento de las rentabilidades de la deuda del Tesoro tiene amplias implicaciones para la economía, ya que influye en los costes de financiación de las hipotecas, la deuda corporativa y otras formas de crédito.

Unos intereses a largo plazo más elevados también pueden encarecer la financiación del propio Gobierno de Estados Unidos, en un momento en que la deuda pública se aproxima a 40 billones de dólares (34,1 billones de euros).

Los inversores muestran cada vez más preocupación por que una combinación de crecimiento económico resistente, precios de la energía elevados y un endeudamiento público sostenido mantenga vivas las presiones inflacionistas pese a dos años de política monetaria restrictiva.

Que la rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense de referencia a 30 años supere el 5% en una subasta marca un umbral simbólico que no se alcanzaba desde 2007, antes del inicio de la crisis financiera global.

Aunque las condiciones de mercado actuales difieren sustancialmente de las de entonces, el movimiento subraya el fuerte ajuste de precios que se ha producido en los mercados globales de bonos en los últimos dos años.

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