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Bonos Soberanos vs. Obligaciones Negociables: ¿En cuál invertir en 2026?

Decidir si invertir en bonos o en obligaciones negociables no es fácil en 2026. Con el riesgo país por debajo de los 600 puntos, el mapa de inversiones argentinas empezó a cambiar.

Actualmente, los bonos soberanos mejoraron su seguridad percibida: recuperaron precio, comprimen spreads y ofrecen TIRs de dos dígitos. En otras palabras, las ONs de empresas consolidadas ya no son la opción por defecto al invertir. 

Y es que, frente al rédito fijo del 7 % que producen, por ejemplo, las ONs hard dollar de empresas como YPF, el 12–14 % más potencial apreciación de capital de los bonos soberanos es bastante tentador, en 2026… Pero el riesgo crediticio sigue siendo una piedra en el zapato.

¿Qué inversión ofrece mejores beneficios? ¿Cuál se adecúa mejor a tu perfil de inversión?  Vamos a responder a estas preguntas (y un par más) en tres rounds, analizando la rentabilidad, el riesgo, y la carga impositiva de los bonos y de las obligaciones negociables, en el contexto actual. 

Suena la campana: empieza el match.

👉Primero lo primero: antes de seguir leyendo, asegurate de conocer qué son las obligaciones negociables y qué son los bonos y cómo funcionan.

Round 1: Solvencia y Riesgo de Crédito

En cuanto a su solvencia y riesgo de crédito histórico, las inversiones en bonos argentinos son más volátiles que las ONs. Es que los bonos soberanos representan la deuda del Estado… y, con un historial de reestructuraciones, reperfilamientos y volatilidad, el Estado argentino es un emisor con solvencia percibida baja y riesgo percibido alto.

Por el contrario, las obligaciones negociables son la “opción segura” dentro de las inversiones argentinas. Se trata de bonos emitidos por corporaciones privadas, muchas de ellas vinculadas a la energía (la inversión en Vaca Muerta, por ejemplo, suele ser con ONs).

Estas empresas suelen tener balances sólidos, una generación de caja consistente, e ingresos en dólares. Gracias a esto, sus bonos tienen un flujo de renta previsible. Es decir, mejor solvencia y menor volatilidad que los bonos del Estado: son activos con baja probabilidad de sobresaltos sistémicos, ideales para dormir tranquilo. Por lo menos en principio.

Ahora bien, en un escenario de superávit fiscal, acumulación de reservas y menor dependencia de emisión monetaria, el riesgo de default de Argentina se redujo significativamente en 2026. En este contexto comprar bonos soberanos es menos una lotería y más un riesgo calculado, con el que se apuesta a favor de la normalización de la economía del país.

Entonces, ¿quién gana este round? Depende. Históricamente, las ONs. En este momento… Depende de cuánto quieras arriesgarte, de tu tolerancia a la volatilidad, y de qué tanto esperes ganar.

👉 Descubrí qué es el “parking” de bonos en Argentina y por qué desapareció (casi) del todo en 2026.

Round 2: Rentabilidad

A la hora de armar una cartera de inversión, el riesgo compite, mano a mano, contra la rentabilidad de los activos. Es en este punto que la diferencia entre invertir en bonos o en obligaciones negociables se vuelve menos una cuestión de animarse y más una movida estratégica.

En febrero de 2026, las obligaciones negociables cotizan sobre la par. Es decir, el inversor paga más de USD 100 por cada lámina que, al vencimiento, solo devuelve USD 100 de capital. Esto reduce su rentabilidad efectiva: ONs clase 1, como YPF o Pampa Energía, tienen una TIR del 6% al 8% en dólares.

Dicho de otra forma: las obligaciones negociables son una inversión cara en 2026. Sobre todo si se tiene en cuenta que el upside de precio es limitado. ¿La ventaja? Tienen flujo previsible y menor riesgo de crédito, en comparación con bonos soberanos argentinos.

Y, hablando de invertir en bonos argentinos, estos siguen ofreciendo TIRs de doble dígito, del 10 % al 13 %, aun en un contexto de normalización económica. Esto se debe a que el mercado todavía exige una prima por riesgo país. En otras palabras: los bonos no están libres de riesgo.

Sin embargo, si el riesgo país sigue acercándose a la zona de 400 puntos, el precio de los bonos puede aumentar significativamente, cosa que no ocurre con las ONs. En este caso, el inversor no solo cobraría cupones en dólares, sino también apreciación de capital, dando un retorno total esperado por encima del 12% anual efectivo.

Suena, otra vez, la campana. El round termina en empate. Ciertamente, los bonos son mucho más rentables… Pero el flujo estable y el bajo riesgo de las obligaciones negociables aseguran la inversión.

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Round 3: El Factor «Tax Free» 

Llegamos al último round sin un ganador claro: en 2026, todo se reduce a los impuestos. Y es que el impacto impositivo puede limitar el rendimiento y, sobre todo, la simplicidad de una inversión. 

Los bonos soberanos, como AL30 o GD30, están exentos del Impuesto a las Ganancias y de Bienes Personales para personas humanas residentes. Esto significa que, cuando invertís en bonos, no pagás impuestos sobre:

  • Los cupones cobrados.
  • Ganancia de capital.

Tampoco quedan comprendidos dentro de la base imponible de bienes personales, siempre y cuando realices correctamente la declaración de bienes. Esto convierte una TIR del 10–12 % en rendimiento neto efectivo (sin comisiones), a diferencia del 7 % bruto de las ONs.

La inversión en obligaciones negociables también está exenta de ganancias sobre intereses y resultados de compraventa. Sin embargo, pagan bienes personales, con alícuotas que van del 0,50% al 1,50% anuales, sobre el valor del activo. Esto puede bajar una TIR del 7 % al 6 %, reduciendo la eficiencia de tu inversión.

¿La conclusión? Cuando llega la hora de declarar (y pagar) bienes personales, la exención de los títulos públicos hace la diferencia en inversiones grandes. ¿Basta para llegar al Knock Out? Depende, siempre, de tu perfil de inversión.

👉 Conocé cómo declarar la compra de dólar MEP ante AFIP (ARCA) en 2026, con nuestra guía paso a paso.

Ley Nueva York (GD) vs. Ley Argentina (AL)

Si estás pensando en invertir en bonos o en obligaciones negociables, seguramente escuchaste hablar de la Ley Argentina y de la Ley de Nueva York. Estas legislaciones crean diferencias estructurales que se deben conocer antes de invertir.

A grandes rasgos, el marco legal bajo el cual se emite la deuda determina las condiciones del “contrato” entre la entidad emisora y el inversor. Es decir, el riesgo legal que se asume y, en consecuencia, el posible rendimiento de la inversión.

Por lo general, las obligaciones negociables están reguladas por la Ley Argentina y por el régimen de oferta pública de la CNV. Al ser deudas corporativas, el riesgo está más vinculado a la solvencia de la empresa emisora y a las condiciones establecidas en el prospecto.

Por otro lado, una de las principales diferencias entre los bonos GD30 y AL30 es que pueden estar regulados por: 

  • La jurisdicción de Nueva York (bonos globales GD30)
  • La Ley Argentina (bonos AL30)

Históricamente, los bonos GD30 se consideran más seguros. En parte, esto se debe a que cualquier disputa relacionada con los pagos se resuelve en los tribunales de Nueva York, independientes del Estado argentino y con estabilidad jurídica. 

Sin embargo,la seguridad de los GD30, su mayor liquidez y una base de inversores globales baja la prima de riesgo de los bonos soberanos, reduciendo su TIR, en comparación con los bonos AL30.

Ahora bien, con un gobierno pro-mercado y menor probabilidad de reestructuración, la Ley Argentina no presenta el mismo riesgo que antes, a pesar de seguir teniendo una TIR elevada. Si a esto se suman su nivel de volumen y liquidez, los bonos AL30 son una inversión relativamente sólida, que sigue ganando adeptos en 2026.

👉 Ahondá en las diferencias entre bonos AL30 y GD30 y cuál conviene comprar para invertir en dólar MEP.

El veredicto final: ¿Cuál activo es para vos?

Elegir invertir en obligaciones negociables o en bonos soberanos depende, en gran parte, del contexto macroeconómico. En un escenario de normalización, como el que se vive a comienzos de 2026, los bonos soberanos ofrecen un upside importante, en comparación con las ONs… Aunque estas ofrecen más estabilidad en contextos frágiles.

Con un match que terminó bastante igualado y un Estado que nunca deja de ser algo impredecible, guiarte por tu perfil de inversión es la forma más segura de realizar una buena elección en 2026:

    • Perfil conservador. ONs Hard Dollar (bajo la ley de Nueva York) pueden ser la inversión para vos. Su flujo de caja predecible las hace el activo ideal para quienes no quieren estar pendientes de la volatilidad del mercado 24/7.
  • Perfil moderado. Rotar a bonos soberanos bajo ley extranjera (GD30) permite capturar la compresión del riesgo país con bajo riesgo jurídico y aprovechar la exención impositiva.
  • Perfil agresivo. Apostar por la normalización e invertir en bonos soberanos, bajo ley local (AL30), puede amplificar el potencial de apreciación de capital, si continúa la baja del riesgo país.

Otra opción, más balanceada, es combinar obligaciones y bonos desde tu plataforma de inversiones. Esto ayuda a aprovechar la liquidez masiva de los bonos soberanos, mientras incorporás el flujo previsible y la menor volatilidad crediticia de las ONs. 

¿Querés armar un mix de activos ideal para tu tolerancia al riesgo y no sabés por dónde empezar? En Alfy Inversiones te ayudamos a operar con confianza y seguridad.

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